Tradición almonteña
El Rocío y Almonte
Los Traslados · El Rocío Chico
Los Traslados
En 1607 se data el primer documento que habla de una venida de Ntra. Sra. del Rocío a Almonte. Lo cierto es que hasta 1949 nunca hubo una fecha fija para traer hasta el pueblo de Almonte a la Virgen: en 1738 se trajo tres veces y en otras ocasiones se pasaban períodos de quince o veinte años sin venir.
Es a partir de 1949 cuando, tácitamente, el pueblo de Almonte decide que venga cada siete años, considerado un espacio de tiempo prudencial para que los almonteños gocen en el pueblo de la presencia de su Madre y Patrona. De esta manera la Virgen del Rocío es traída en fecha fija cada siete años, después del Rocío Chico, para ser trasladada de nuevo a la aldea antes de la Romería, permaneciendo en Almonte un período de nueve meses.
La distancia que separa Almonte del Rocío es de unas tres leguas, por los dos caminos tradicionales —Taranjales y los Llanos— por donde históricamente han discurrido los traslados a hombros de los almonteños. Al despuntar el alba, la Virgen entra en su pueblo y, con el primer rayo del día, se descubre el rostro que siempre trae velado desde su salida de la aldea.
Una vez realizado este emotivo acto en el lugar conocido como el Chaparral, se inicia una procesión hasta el templo parroquial por las calles de Almonte, bellamente adornadas con arcos y flores. Durante su permanencia en la villa no cesarán los cultos, con las peregrinaciones de las hermandades filiales, una novena de misas y la procesión principal por las calles engalanadas, verdadero alarde de arquitectura efímera.
El Rocío Chico
Se conoce con el nombre de Rocío Chico al voto de acción de gracias que realizaron los almonteños en 1813, motivado por la lucha que el pueblo de Almonte mantuvo contra las tropas francesas durante la invasión napoleónica de España. Sólo gracias a la intercesión de la Virgen del Rocío aquellos episodios no tuvieron fatales consecuencias para el pueblo.
El 17 de agosto de 1810, un grupo de treinta y nueve almonteños asaltó el cuartel que el ejército francés había establecido en la localidad, dando muerte al capitán Douseau y a cinco soldados. Ante la amenaza de saqueo e incendio de la población, Almonte hizo frente con la oración, invocando a la Virgen del Rocío; sus ruegos fueron escuchados y los ochocientos infantes franceses enviados desde Sevilla nunca llegaron a la villa.
Cuando el ejército francés se retiraba definitivamente de España, los representantes del pueblo de Almonte —Ayuntamiento, Clero y Hermandad Matriz— acordaron unánimemente, el 16 de agosto de 1813, hacer un voto formal y expreso por el que en adelante pasarían la madrugada del 19 de agosto en el Rocío, celebrando por la mañana Solemne Misa en la Ermita, en acción de gracias por la salvación del pueblo.
Los actos comienzan con un triduo del 16 al 18 de agosto; en la noche del 18, Procesión del Santo Rosario por las calles del Rocío y, en la mañana del 19, Solemne Función Votiva en la que se renueva el voto, seguida de una Procesión Eucarística con el Santísimo bajo palio alrededor del Santuario. Son siempre días de encuentro íntimo y familiar con la Virgen, lejos del ambiente romero de otros momentos del calendario rociero.
En 2013 se celebró el bicentenario del Rocío Chico, que motivó la concesión de un Año Jubilar del Rocío por el papa emérito Benedicto XVI.