Palabras de dación de gracias pronunciadas por el Hermano Mayor, D. José Manuel Martínez Coll, en el Pregón Rociero celebrado el 11 de abril de 2026.

Hoy, ante nuestro Señor de la Misericordia y ante el Simpecado de nuestra Madre, la Virgen del Rocío, elevamos nuestra acción de gracias.

Gracias, Señor, por permitirnos reunirnos un año más como Hermandad, por mantener viva nuestra fe y por seguir caminando juntos bajo la mirada de la Virgen.

Gracias por cada uno de los hermanos aquí presentes, y de manera muy especial por aquellos que hoy se incorporan, porque en ellos está el futuro de esta Hermandad y la continuidad de lo que tantos sembraron antes que nosotros.

Y hoy, además, vivimos algo especialmente significativo: la Hermandad se abre a todas las edades, desde quienes comienzan su camino en la fe a los pocos meses, hasta quienes, después de toda una vida, deciden dar este paso junto a nosotros.

Y también recordamos con especial cariño a quienes ya no están físicamente entre nosotros, pero siguen muy presentes en nuestra memoria y en nuestra fe. Ellos fueron cimiento, ejemplo y guía. A nosotros nos corresponde ahora estar a la altura de ese legado.

Que lo que vamos a vivir a continuación no sea solo un acto más, sino un momento que nos acerque a lo verdaderamente importante: a nuestra fe, a nuestras raíces y al sentido profundo de ser Hermandad.

Presentación del pregonero

Y para guiarnos en ese camino, tenemos hoy el honor de contar con una persona cuya vida ha estado marcada por el servicio, la enseñanza y la fe: el Reverendo Don Vicente Pastor Bañuls.

Natural de Corbera, licenciado en Teología, en Pedagogía, en Filosofía y en Ciencias de la Educación, su formación ya refleja el nivel humano y académico que ha acompañado toda su vida. Pero más allá de los títulos, lo verdaderamente importante es cómo los ha puesto al servicio de los demás.

Sacerdote desde el año 1980, ha sido profesor, formador y guía de generaciones, dejando huella en cada lugar donde ha sido destinado.

Desde sus primeros años en Los Isidros, Los Cojos o Los Ruices, hasta su paso por Carcaixent, Requena y Valencia, su labor ha ido siempre más allá de lo pastoral. Ha reconstruido templos, ha levantado comunidades y ha acompañado a las personas en momentos especialmente difíciles, como tras la Pantanada de Tous, donde su compromiso fue clave para devolver la vida a su parroquia. En la actualidad, como párroco de San Luis Beltrán de Valencia, continúa con esa misma vocación de servicio, uniendo fe, cultura y tradición.

Y hay algo que lo acerca de manera especial a todos nosotros: su vinculación con el mundo rociero, a través de la FECA, cuya sede canónica se encuentra en su parroquia, y donde se venera a la Virgen del Rocío.

Por todo ello, hoy sabemos que no vamos a escuchar solo palabras, sino un testimonio lleno de fe, experiencia y vivencias compartidas.

Don Vicente, esta Hermandad es su casa. Cuando quiera.