Palabras pronunciadas por el Hermano Mayor, D. José Manuel Martínez Coll, en el acto de su toma de posesión.

Queridos hermanos, ante la Blanca Paloma, señora y señores, amigos todos:

En primer lugar, quiero expresar mi agradecimiento más sincero a D.ª Mercedes Nova Alarcón, nuestra anterior Hermana Mayor.

Merche ha estado al frente de esta Hermandad durante cuatro años, una etapa intensa dentro de una historia que ya suma treinta años de camino.

Treinta años de fe, de constancia y de trabajo silencioso de muchos hermanos y hermanas que han hecho posible que hoy estemos aquí.

Durante estos últimos cuatro años, bajo tu responsabilidad como Hermana Mayor, se han vivido momentos importantes y se han alcanzado hitos que quedarán para siempre en la historia de nuestra Hermandad.

Nada de esto habría sido posible sin esfuerzo, sin dedicación y sin compromiso. Por eso, Merche, gracias.

No siempre ha sido un camino fácil. Han sido años —y décadas— de trabajo, de sacrificio y de constancia, pero siempre sostenidos por la certeza de estar trabajando para nuestra Madre, la Virgen del Rocío.

El año 2025 marcó un antes y un después para nuestra Hermandad. La Hermandad Matriz de Almonte nos reconoce oficialmente como Hermandad de Nuestra Señora del Rocío, agregada a la Hermandad Matriz.

Este reconocimiento no es casual. Es fruto de muchos años de caminar recto, de hacer las cosas bien y de contar siempre con el apoyo de nuestra Hermandad Madrina de La Palma del Condado.

A ello se suma nuestra primera peregrinación con Simpecado, con actos y misa propios. Un nuevo esfuerzo, sí, pero también una señal clara de que seguimos avanzando como Hermandad.

Por todo ello, la Junta de Gobierno ha querido dejar constancia de su agradecimiento a nuestra anterior Hermana Mayor con esta placa, como símbolo de todo lo que ha dado a esta Hermandad.

Pero el camino no termina aquí. Hoy asumo este cargo con respeto, con responsabilidad y con la firme convicción de que esta Hermandad solo tiene sentido si seguimos caminando juntos.

Os pido lo mismo que sé que habéis dado siempre: ayuda, confianza y unidad. Porque la Hermandad no se construye solo en los grandes días, sino en el trabajo constante, en la convivencia y en el compromiso diario.

Y permitidme, en este momento, un recuerdo especial para mi familia, que hoy me acompaña y me apoya.

No olvidemos nunca que sin Él nada podemos hacer, y que es bajo el amparo de María, nuestra Blanca Paloma, donde encontramos fuerza, consuelo y esperanza.

Somos Hermandad. Somos hermanos. Y nos necesitamos unos a otros.

Que la Virgen del Rocío nos guíe, nos proteja y nos mantenga siempre fieles al camino.

Muchas gracias.

¡Viva la Virgen del Rocío!

¡Viva la Blanca Paloma!

¡Viva el Pastorcito Divino!

¡Viva la Reina de las Marismas!

¡Viva la Hermandad Valenciana de Culto!

¡Y que viva la Madre de Dios!