Un año más, los hermanos de la Hermandad Valenciana de Culto hemos vivido la emoción de caminar hacia la aldea del Rocío. Partimos desde Valencia con el corazón lleno de fe y llegamos al Santuario de Almonte acompañando a nuestro Simpecado, después de recorrer el camino junto a nuestra Hermandad Madrina de La Palma del Condado.

El camino

La salida se produjo el martes, con buen tiempo y los ánimos propios de quienes saben que caminan hacia la Madre. Los hermanos participaron en los oficios organizados por la Hermandad Matriz de Almonte, y el día del Camino fue especialmente emotivo: el paso por el puente de marismas, el olor a jara y retama, y el repique de campanas al avistar la aldea.

La presentación ante la Virgen

El sábado por la noche, tras varios días de camino, la Hermandad Valenciana de Culto se presentó ante la Santísima Virgen del Rocío. El Hermano Mayor, D. Manolo Martínez Coll, encabezó la representación portando la vara de mando. Fue un momento de profunda emoción para todos los presentes.

«Caminar al Rocío no es solo un viaje físico; es un viaje del alma hacia lo más hondo de nuestra fe.»

La Misa del lunes de Pentecostés

El lunes de Pentecostés participamos en la Misa Solemne celebrada en el Santuario. El ambiente de devoción y fraternidad entre las hermandades de toda España fue, una vez más, una experiencia única e irrepetible.

A todos los hermanos que hicisteis el camino y a los que nos acompañasteis con la oración desde Valencia: ¡Viva la Virgen del Rocío!